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lunes, 13 de abril de 2015

La Universidad de Alcalá y el Defensor del Pueblo premian la labor de las Adoratrices


jueves, 26 de septiembre de 2013

COMO TRATAR A UNA PERSONA TRANS | Hijas de Puta

Las siguientes reflexiones las posteó Laura Weins en un grupo trans al que pertenezco, y como me parecieron muy útiles y valiosas, la estoy publicando también en este post…
Creo que es muy aplicable a situaciones afines, como si sos gay, lesbiana, travesti, o crossdresser… Es un poco largo, pero vale la pena…
TIPS PARA TENER SEXO CON UNA PERSONA TRANSGENERO.
Si usted conoce a una persona transgénero. Y quieres saber como lograr llegar a ella solo sigue estos pequeños tics:
- Ante todo trátanos como tratas a cualquier otra persona. No nos tengas miedo ni pena. Habla de cualquier cosa como harías con cualquier otra persona y no te preocupe nuestra condición transgénero para poder relacionarte de forma natural con nosotros.
- Entierra para siempre la relación entre mi problema y el sexo, el vicio o la pornografía. Por ser transexual no tengo un apetito sexual diferente al de cualquiera ni soy mas promiscuo de lo que puedas ser tu mismo. No olvides que tengo tanta dignidad como me otorga mi condición de ser humano y no me gusta que te tomes más confianzas conmigo en ese aspecto de las que tendrías con cualquier persona que no sea transgénero.
- Una mujer transexual es mujer (MTF), un hombre transexual hombre (FTM), nunca hagas puntualizaciones de mal gusto que puedan herirme, recuerda que para mi ya es bastante duro, y ayúdame.
- Para describir cualquier cosa sobre mí, Utiliza siempre el lenguaje que corresponde a mi género mental siento transgénero masculino no me diga ella o si soy femenino no me llames de el.
- La identidad del género no tiene nada que ver con la orientación sexual. De entrada no me consideres homosexual porque eso no tiene nada que ver con mi transgenerismo.
- Recuerda siempre que si me someto a una terapia de feminización o me “cambio de sexo” no es para ser más guapo/a, sino para ser yo mismo y poder incorporarme a la vida con mi verdadera identidad. No es preciso que me digas que estoy guapo/a por el simple hecho de ir notando mis cambios.
- No esperes que me conforme a los estereotipos de mi género. Usaré la ropa que me guste y tendré los intereses que me atraigan. El ser masculino o femenino no tiene nada que ver con ser hombre o mujer. Entre los transgeneros existen mujeres mas masculinas que otras y hombres mas femeninos, al igual que los hay entre la gente que no es transgénero.
- No hagas bromas de mal gusto sobre mi condición transgénero. Para mí, esta circunstancia ha sido traumática y la he llevado lo mejor que he podido. Mis mejoras físicas y psicológicas son fruto de una batalla que gano todos los días de mi vida. Respétame como te gustaría que te respetara a ti de estar en mi caso.
- Deja de lado de una vez y para siempre la idea de que estoy aquí para causar shock o para atraer atención. No soy una persona egoísta. Soy un ser humano como cualquier otro. Tengo el derecho de estar sano física y mentalmente, y de vivir mi vida con plenitud en mi género auténtico.
- Ten siempre en cuenta que el ser Travesti, transexual no es una opción o una decisión. Es una realidad. La única “decisión” tomada es el permanecer como estoy o cambiar mi cuerpo para estar acorde con mi mente (lo que se conoce comúnmente como cambio de sexo).


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miércoles, 19 de septiembre de 2012

JAIME SABINES - CANONICEMOS A LAS PUTAS



CANONICEMOS A LAS PUTAS. Santoral del sábado: Betty, Lola, Margot, vírgenes perpetuas, reconstruidas, mártires provisorias llenas de gracia, manantiales de generosidad.

Das el placer, oh puta redentora del mundo, y nada pides a cambio sino unas monedas miserables. No exiges ser amada, respetada, atendida, ni imitas a las esposas con los lloriqueos, las reconvenciones y los celos. No obligas a nadie a la despedida ni a la reconciliación; no chupas la sangre ni el tiempo; eres limpia de culpa; recibes en tu seno a los pecadores, escuchas las palabras y los sueños, sonríes y besas. Eres paciente, experta, atribulada, sabia, sin rencor.

No engañas a nadie, eres honesta, íntegra, perfecta; anticipas tu precio, te enseñas; no discriminas a los viejos, a los criminales, a los tontos, a los de otro color; soportas las agresiones del orgullo, las asechanzas de los enfermos; alivias a los impotentes, estimulas a los tímidos, complaces a los hartos, encuentras la fórmula de los desencantados. Eres la confidente del borracho, el refugio del perseguido, el lecho del que no tiene reposo.

Has educado tu boca y tus manos, tus músculos y tu piel, tus vísceras y tu alma. Sabes vestir y desvestirte, acostarte, moverte. Eres precisa en el ritmo, exacta en el gemido, dócil a las maneras del amor.

Eres la libertad y el equilibrio; no sujetas ni detienes a nadie; no sometes a los recuerdos ni a la espera. Eres pura presencia, fluidez, perpetuidad.

En el lugar que oficias a la verdad y a la belleza de la vida, ya sea el burdel elegante, la casa discreta o el camastro de la pobreza, eres lo mismo que una lámpara y un vaso de agua y un pan.

Oh puta amiga, amante, amada, recodo de este día de siempre, te reconozco, te canonizo a un lado de los hipócritas y los perversos, te doy todo mi dinero, te corono con hojas de yerba y me dispongo a aprender de ti,..todo el tiempo

Jaime Sabines
México

miércoles, 18 de julio de 2012

Media hora con Marga



La mujer que ha sido portada en El País Semanal y que recogió el Goya que otorgaron a Manu Chao por la banda sonora del film “Princesas” es una de las pocas mujeres españolas que ha dado la cara diciendo abiertamente que es trabajadora sexual, un trabajo todavía enormemente estigmatizado y a contracorriente. Ha trabajado en lo que ha podido para sacar adelante a su familia, y no considera éste el peor trabajo. Trabajadora del placer -entre otras cosas-, activista por los derechos humanos, madre incondicional, mujer directa y mordaz.  Así piensa Margarita Carreras.
Por AITOR FERNÁNDEZ
Cuál es la pregunta que más te han hecho los periodistas
Que por qué no cambio de trabajo. Que por qué no busco otro trabajo. ¿Pero qué trabajo voy a buscar, si hay 5 millones de parados?
Qué te gustaría que te preguntasen los periodistas que nunca te preguntan
Me gustaría que me dejaran de preguntar si este trabajo me afecta; no hace falta, porque mi reputación me precede. Además, eso va depende del que tengas enfrente, y si alguien te menosprecia por el trabajo que haces eso dice mucho también del que está hablando contigo.
En qué consiste tu trabajo
Mi trabajo es una obra de teatro. Él es el protagonista, yo soy la protagonista y cada uno en esa habitación hace realidad su fantasía. Cuando se baja el telón él se va a su casa y tú a la tuya. Son dos personas que se encuentran para hacer realidad esa fantasía y para intercambiar impresiones y favores de mutuo acuerdo.
Cuál ha sido el peor trabajo de tu vida
El de camarera de pisos. Mucho más duro que ningún otro que he tenido. En un hotel vas cuadriculada, de una habitación a otra, vigilada y controlada por una gobernanta. Además es un trabajo muy repetitivo, todos los días haces lo mismo, de la misma manera, en el mismo sitio.
Cuáles fueron tus inicios en este trabajo
Tenía 19 años. Yo tenía un trabajo en la Boquería y mi jefa cerró la parada. Yo me quería comprar un piso, tenía una amiga que trabajaba. Empecé a alquilar mi tiempo, no mi cuerpo como dicen. Mi mente igual en cierto momento, porque sin creatividad este trabajo sería muy aburrido.
En qué momento de tu vida decides contar abiertamente a qué te dedicas
Yo siempre lo he contado. En mi casa yo lo conté, que me iba a poner a trabajar, y ningún problema. Siempre se lo he contado a mis amistades, a mi familia… La gente te tiene que querer por lo que eres, no por el trabajo que hagas, si sólo te quiere por el trabajo…
Te lo pregunto porque no es habitual
Bueno, la mayoría de la gente está obligada a llevar una doble vida, pero yo en mi casa tenía una libertad de poder hablar de todo. En otras casas la gente igual ya tenido otra educación, o no lo han aprendido…


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jueves, 16 de febrero de 2012

Una ‘madre coraje’ desvela una red de rapto de chicas para prostituirlas | Sociedad | EL PAÍS



El empeño de una mujer lleva a juicio a una mafia en Argentina y muestra una realidad oculta
Trimarco investigó 10 años el secuestro de su hija y se infiltró en los burdeles

ALEJANDRO REBOSSIO Buenos Aires 16 FEB 2012 - 20:15 CET


Susana Trimarco era una funcionaria en Tucumán, casada y con dos hijos. Su vida cambió hace casi 10 años cuando su hija María de los Ángeles Verón, de 23 años y con una niña de tres, fue secuestrada en plena calle. Trimarco se encontró con la inoperancia policial a la hora de buscar a Marita, como llamaba a su hija. Se puso a investigar, y descubrió el mundo de las redes de trata con fines de explotación sexual en Argentina. En su lucha, la madre llegó a disfrazarse de prostituta para averiguar en los burdeles. Así supo que Marita tuvo otro bebé de uno de sus captores.
Acompañada por una monja del colegio de su hija, Trimarco organizó manifestaciones para exigir su reaparición. El asunto cobró alcance nacional y los medios descubrieron una nueva realidad: las esclavas sexuales en Argentina. El Congreso reaccionó sancionando una ley contra la trata en 2007. Hubo un momento en que amplió sus pesquisas a Europa. La embajada española apoyó la búsqueda de Trimarco cuando la mujer aportó informaciones que avalaban la tesis de que su hija estaba en España, a donde viajó en su busca en 2009.


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martes, 10 de enero de 2012

Haitianas dan su cuerpo por agua - El Universal



Las violaciones de niñas de hasta 2 años y la prostitución a cambio de techo y comida se han disparado tras el desastre.

Martes 10 de enero de 2012
Laura Castellanos / Enviada | El Universal





PUERTO PRÍNCIPE.— Es mediodía en el campamento más peligroso de Haití, el de la Plaza Champ de Mars, donde sobreviven 20 mil personas en carpas maltrechas instaladas en las plazoletas que rodean las ruinas del Palacio Nacional de Puerto Príncipe. Este es el prostíbulo infantil más grande del país, aún sumergido en la destrucción y en un proceso de descomposición social.

A unos metros del inmueble presidencial desplomado durante el terremoto del 12 de enero de 2010, está la tienda mugrienta donde una huérfana de 14 años se prostituye por alimento. Su cuerpo está en desarrollo: es menuda, regordeta, y sus pechos se marcan apenas bajo la blusa color naranja. La acompaña otra muchacha prostituta de 16 años. Su cuerpo luce los estragos de un embarazo reciente y no cuidado, producto de una violación: el cuerpo delgado, la piel opaca, el rostro manchado, los senos con estrías. EL UNIVERSAL logró hablar con las menores gracias a la intermediación de Jud Delva alias Duck, uno de los 22 jefes que controlan el territorio del campamento de Champ de Mars.

Alrededor de la niña de 14 años pululan otras de menor edad. Una quizá tenga ocho años. Trae un vestido azul, desaliñado. Hay moretones en su rostro y su expresión es vacía, de desvelo. La abraza un muchacho flaco y la vigila una anciana de mirada inquisidora. Hombres adultos de las carpas vecinas están al acecho de la conversación que Duck, un treintañero habilidoso y audaz, tiende entre las adolescentes, esta periodista y el videoreportero Alberto Torres. Hay tensión en los hombres. Parlotean en voz alta y Duck se pone en alerta sin interrumpir su mediación verbal. Las jóvenes se quedaron huérfanas tras la catástrofe que dejó un saldo de 230 mil muertos y un maremágnum de cerca de 700 mil personas refugiadas en más de un millar de campamentos que enfrentan cotidianamente el hambre, el hacinamiento y la violencia. Alrededor de 200 mil refugiadas son niñas y adolescentes.

—¿Qué hacen para vivir?

—Hacemos cosas que no deberíamos hacer— la niña de la blusa naranja esquiva la mirada.

—¿Cómo cuáles?

—Soy prostituta— se tapa la boca con la mano, baja los ojos y encoge los hombros en un gesto infantil de vergüenza.

—¿Cómo las tratan los hombres?

—No nos tratan bien, hay hombres que nos violan— las muchachas se arrebatan la palabra.

Los hombres asumen una actitud amenazante. Uno grita y golpea a un niño que rompe en llanto. “No quieren que ellas hablen, vámonos”, dice Duck. Debemos retirarnos del lugar.



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sábado, 24 de diciembre de 2011

Diario de una controladora del sexo · ELPAÍS.com



REPORTAJE: PROSTITUCIÓN

Diario de una controladora del sexo

Frantiska K. vigilaba todos los pasos de Nadezhda, una joven prostituta checa, a la que explotó durante años en Barcelona. Al tiempo escribió sus reflexiones en una libreta


JESÚS GARCÍA 24/12/2011
Nadezhda pasea por la comisaría su larga melena rubia, su metro ochenta de estatura y una minifalda ceñida. No atiende a lo que le dicen. Lo mismo se entretiene con un lápiz que corretea por los pasillos. Se ríe. Cree que tiene 25 años, pero en realidad suma 28 y pasa los días en una calle cuyo nombre ignora, la de Sant Ramón, corazón histórico de la prostitución callejera en Barcelona. Al inspector del Cuerpo Nacional de Policía que la interroga no sabe decirle qué día es. También ignora la fecha de cumpleaños de su hijo Radek, al que tuvo con un cliente cuando se prostituía en Praga. Solo se entristece un poco cuando recuerda que sus compañeros de clase se burlaban de ella porque era "de un nivel inferior". Pero dice que ahora es feliz y que su chulo, Anton B., y su controladora, Frantiska K., la tratan bien por más que él refunfuñe cuando lleva a casa poco dinero y que ella, a la que considera "como una madre", no la deje a sol ni a sombra.

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jueves, 24 de febrero de 2011

Hija de una prostituta

Hola me llamo Tania, tengo 19 años, soy estudiante de psicología, me encanta tocar el piano en momentos de reflexión, bailar y salir con mis amigos… tengo mis cosas buenas, al igual que admito que soy una un poco testadura… pero en el fondo, haga lo que haga y sea como sea… soy una persona más en este mundo.

A lo que quiero llegar con esto... es que no soy diferente, por haber vivido una situación diferente... todos tenemos nuestras historias en la familia, pues esta es la mía:

Cuando tenía 16 a
ños, mi madre me contó uno de sus mayores secretos... no sabía si estaba preparada para escuchar la verdad, si ya sería lo suficientemente madura para captar la información y procesarla en mí, sin quedarme huella alguna.
Pero, ¿cuando estamos realmente preparados para escuchar la verdad?
 Mi madre, podía haberme ocultado la verdad, pero donde estaría esa confianza de la que se habla... todo hubiera terminado en palabras.

El día que me dijo a lo que se dedicaba, no fue el fin  del mundo, no cambió mi forma de ser de un momento a otro... simplemente notaba como una bomba de preguntas se formaba dentro de mí, una mezcla de sentimientos... aquí no cuenta imaginarse: ¿cómo reaccionaría yo? ... porque en el momento de la verdad todo es diferente. A mi madre se le caían las lágrimas, de tristeza y de vergüenza... y a la vez su cara expresaba un sentimiento de alivio, por haber dado ese paso tan grande.  Yo me callé y la abracé... y pasaron días y días como si nada…

Yo seguía yendo a la escuela, quedando con mis amigos, hablaba con mi madre... pero no había nada especial, de otro mundo… claro observado desde fuera, todo seguía su corriente... pero en mi interior se estaba creando una nueva persona... estaba intentando ocultar mis sentimientos y mi miedo a lo desconocido detrás de otra chica... que en verdad seguía siendo yo físicamente, pero en mi interior estaba creando una muralla.

Con el tiempo mi madre me solía sacar el tema, siempre con naturalidad, me contaba que era eso de la prostitución... y me resolvía poco a poco mis dudas... está claro, que yo a la edad de 16 años veía la prostitución como algo negativo... mujeres sin dignidad (putas) que se venden porque ellas quieren... cuando nos enfadamos, cuantas veces habremos gritado ese nombre, queriendo lastimar a alguien...

Me daba vergüenza admitir que mi madre era una de ellas... pero ahora se, que la vergüenza y esa victimización que tenia hacia mí misma, era porque el concepto de prostituta no lo tenía correctamente aprendido. Era un concepto que aprendí de mis amigos, que a su vez lo aprendieron de sus padres, un concepto que se creó en la sociedad y yo era víctima de ello.

Admiro el valor y la paciencia y el tiempo que dedicó mi madre para hacerme comprender que es en realidad la "prostitución"... pues esta palabra no tiene una sola definición... sino que abarca dentro de ella un mundo entero... el cual mi madre me ha explicado con el tiempo.

Puedo decir, que desde el momento que supe la verdad hasta ahora, he pasado por diferentes momentos, reflexión, rebeldía y comprensión.

Es verdad que después de crear ese muro dentro de mí y querer esconder la verdad creando una nueva Tania (reflexión), pasé por una fase en la que a veces odiaba a mi madre por lo que hacía... odiaba que al llegar a casa no me contara como le fue en su trabajo, pues claro no venía de un trabajo normal, odiaba ver mi ropa, mis libros y tener que aceptar que eso todo lo tenía por  un trabajo que no quería aceptar.
Como veis, no soy la hija perfecta y llena de comprensión, reaccioné al igual que todos reaccionarían, he odiado al igual que todos pueden llegar a odiar... pero por llegar a este punto no significa, que ya no pueda uno mejorar. Este no es el fin del mundo.
Cuando oía a mi madre llorar en el baño y le veía los ojos rojos... ahí se me hacia claro que yo no soy nadie y tampoco soy la víctima en esta situación como para tener que comportarme de esa manera.
Esa mujer, a la que llegué a odiar tanto, era mi madre; la mujer que me daba un techo, ropa, estudios, comida y sobre todo la que más cariño y amor me ha dado nunca.  Cuando comprendí esto, fue cuando la fase de rebeldía hacia mis propios sentimientos acabó y comencé a escuchar y a entender lo que realmente mi madre hacia... y con el tiempo entendí lo que realmente es el mundo de la prostitución.

Cuando me preguntan: ¿Nunca has intentado que tu madre dejara la prostitución?
Mi madre es una persona libre, está claro que estaría mas tranquila si viera a mi madre trabajando de abogada (que es uno de sus sueños), pero hay situaciones en la vida y momentos por los que una persona tiene que pasar... mi madre camino por ese mundo y hoy en día es defensora de éste.  No es el trabajo de abogada que siempre ha deseado, pero es el camino que tomó su vida  de él ha sacado lo mejor posible.

Hoy en día, sé que es la prostitución y si alguien me pregunta sobre como la he vivido siendo hija de una mujer que camino por ese mundo, estoy abierta a contestar sinceramente cualquier duda.
No voy con un cartel en grande caminando por las calles diciendo quien soy yo... pero si no lo hago es por el hecho, de que muchas personas no lo entenderían... pues los conceptos erróneos y los prejuicios por desgracia reinan en esta sociedad. Eso sí, no me escondo... y lo digo una y otra vez... estoy orgullosa de quien soy, de cómo soy... y sobre todo estoy muy orgullosa de la madre que tengo, una mujer que ha luchado y hoy en día sin interés propio, lucha por las demás en esta misma situación.

Admiro a mi madre, como madre que es y como mujer... y por último, puedo asegurar que aunque haya pasado por situaciones difíciles, no existen defensores de menores, ni abolicionistas y todo mundo que crea tener los conceptos claros de este mundo... nadie puede hablar en nombre mío. Pues no me considero una víctima... Soy una chica feliz.

Tania 


martes, 18 de enero de 2011

Sexoservidoras veteranas padecen escasez de trabajo




Prostitutas curtidas sin clientela deambulan por la ciudad. Una de ellas, de 60 años, comenzó a los 14 en el oficio y ahora se dedica a defender a las de su gremio y ofrece alternativas para emplearse.
                    
Un grupo de prostitutas de edad avanzada aún ofrece sus servicios en el Centro de la Ciudad de México, cerca de Palacio Nacional, pero cada vez hay menos clientes. Hay días en que nada. Ni siquiera para comer. Aun así deambulan como autómatas.
—Dicen que por allá estaban regalando comida —explica una de ellas a su amiga Maclovia, quien la saluda en la calle de Academia.
—¿Dónde?
—Por allá.
Y Maclovia no ve nada.
La mujer insiste.
—Mire —la interrumpe Maclovia y presenta a la mujer de piel cobriza—, ella es una de las compañeras que trabaja en esta zona. Pregúntele cómo le va.
—¿Y qué tal la chamba?
—Ya ni saco para el pasaje. Andamos camine y camine y no hay nada. Ni un cliente. No me he persignado.
La respuesta proviene de una mujer cuyas piernas zambas no dejan de moverse, al mismo tiempo que clava la mirada en alguna parte que sólo ella lograr observar. Trae el rimel derretido en sus ojeras, sobre cuyos bordes deslizó la punta roma de un lápiz negro. La mujer insiste en dirigir su índice, quizá hacia un punto concreto, entre el montón de consumidores que a brincos avanza sobre la banqueta. Le interesa mostrar la zona donde supuestamente reparten comida.
Pero se le interrumpe.
—¿A qué edad empezó?
—A los 14 años y acabo de cumplir 41; tengo cuatro niños, pero ni siquiera sale para el pasaje.
La patizamba cruza palabras con Maclovia, quien también practica de vez en cuando el oficio y realiza labor social entre sus compañeras.
Es Maclovia la guerrera, así autodenominada. Cuando era joven fue contratada en Cuautla, Morelos, pero fue plagiada por explotadores sexuales. Un cliente la ayudó a escapar.
***
Un día de 1961, cuando frisaba los 11 años, Maclovia decidió salir de su casa, en Puebla, y partió hacia el Distrito Federal. Llegó a una terminal de autobuses, cerca de Anillo de Circunvalación y próxima a Palacio Nacional. A los 14, las circunstancias la empujaron a prostituirse.
Con los recuerdos a cuestas, 48 años después, se detiene en la calle de Academia y alza la mirada en el tramo donde estaba el hotelucho donde se hospedó, allá por los 70, y trata de reprimir el llanto, pero le brotan lágrimas que resbalan por sus mejillas apergaminadas, pues recuerda las batidas en su contra.
Y guarda silencio.
Exhala hondo.
Ríe y trata de taparse la boca para ocultar su dentadura, pero no logra tapar a tiempo la ausencia de dos dientes, que simulan dos ventanitas; luego, desesperada, busca una servilleta para limpiarse.
Los recuerdos retroceden. Pasaron los años. Maclovia ya no quería prostituirse. En los 80 viajó a Tijuana, Baja California, y trabajó como fotógrafa ambulante en cafés, iglesias, parques y otros lugares. La acogió una ciudad generosa. Lideró un grupo de colonos. Fundó una zona habitacional y ayudó a construir una escuela primaria en la colonia Camino Verde.
Vendió chicles. Ganaba 50 dólares por día. En 1988 regresó de vacaciones al DF y encontró a su amiga Ángela, quien le dijo: “Fíjate que las razias continúan contra las prostitutas”.
Maclovia sufrió persecuciones y estaba convencida de que los gobiernos priistas continuaban en esa dirección. “No puedo regresar”, le dijo a su amiga, quien le dio el domicilio y el número telefónico de una asociación, Humanos del Mundo contra el Sida.
Y volvió al DF.
Pero se percató de que los directivos de esa asociación pedían un peso a cada sexoservidora. Maclovia hizo cuentas. Eran dos mil. Dos mil pesos cada día. Y ella propuso independizarse, pues las razias seguían, y de lo que se trataba, dijo, era el detener la represión, por lo que buscaron ayuda en la delegación Cuauhtémoc, pero no las atendieron.
En 1989 formaron ocho grupos, integrados por 300 mujeres, y Maclovia las asesoró. En ese tiempo ella no ejercía la prostitución y tenía tiempo para movilizarse. Pidió asesoría en la delegación Cuauhtémoc. Un funcionario, Miguel Ángel Alanís, les ofreció ayuda y soltó una frase: “Prostitución con capacitación”.
Las sexoservidoras hablaron con Maclovia y ésta propuso una votación. El resultado: de las 300, 200 dijeron que sí. La mayoría trabajaba en las calles de Corregidora, San Antonio Tomatlán, Mixcalco y Soledad. Para la capacitación utilizaron las instalaciones del Centro Comunitario Abelardo L. Rodríguez. Las clases eran martes y jueves. Pagaban siete pesos por día.
Los cursos incluían clases de cultora de belleza, auxiliar de enfermería, macramé, corte y confección y tejido. Las clases terminaron en 1996. Algunas dejaron el sexoservicio y pusieron su propio negocio. Las razias seguían. Ese año surgió otra asociación que, comenta Maclovia, las dividió. En 2007, relata, le pidieron asesoría algunas de sus compañeras.
Eran entre 20 y 30 mujeres.
—Fíjate Maclovia que ya no gano nada —le dijo una de ellas, que era la voz cantante de unas 30—, ni siquiera saco para el camión.
Y Maclovia visitó a una funcionaria, Juana Vera Patiño, de Participación Ciudadana del GDF, y le planteó la cuestión. Cuatro meses después las incluyeron en un programa de ayuda a desempleados.
Varias reciben capacitación y una ayuda de mil 614 pesos mensuales. Maclovia no asiste a los cursos. Sí, en cambio, su hija María del Carmen, quien no es sexoservidora, pero sí subempleada y madre soltera. Tiene un hijo autista.
***
Y aquí anda Maclovia Lucero Ambrosio, de apariencia frágil, pero curtida por los ramalazos.
—¿Y de qué vive?
—Sigo en el sexoservicio y en la lucha. El objetivo más grande es que nuestros gobiernos se den cuenta que en este oficio está la extrema pobreza de la mujer, porque aquí hay quienes no conocen ni la “o” por lo redondo; y se den cuenta que también somos seres humanos, y que la sexoservidora procrea, sueña y enseña al hombre para servir mejor a su país. ¿Y sabe qué? No olvide que Maclovia es guerrera.
Y vuelve a sonreír.
Por segunda vez.
Humberto Ríos Navarrete

domingo, 15 de noviembre de 2009

Científica y... ¡prostituta!

Así como lo lees. Brooke Magnanti blanqueó que es la autora de un blog sobre la vida de una prostituta...del que es protagonista. ¿Eh?
Así como lo lees. Brooke Magnanti blanqueó que es la autora de un blog sobre la vida de una prostituta...del que es protagonista. ¿Eh?
Una científica británica reveló ser la autora de un blog cuyas memorias sobre la vida de una prostituta fueron convertidas en libros y series de televisión.

La científica escribía bajo el seudónimo de Belle de Jour, que hace referencia a la película de 1967 del español Luis Buñuel en la que un ama de casa, interpretada por Catherine Deneuve, trabaja secretamente como prostituta durante el día.

El nombre real de la autora es Brooke Magnanti y dijo que prefirió revelar su identidad porque tenía miedo de que un ex novio la desenmascarara, según reportó el diario Sunday Times.

Magnanti, de 34 años, se inició realmente en la prostitución en 2003 cuando terminaba su doctorado y trabajó en el oficio durante más de un año, según dijo al diario. Actualmente es investigadora de Salud Infantil en la Universidad de Bristol, en el oeste de Inglaterra.

Ella escribía sobre su experiencia como "Belle de Jour", una secretaria que trabaja de noche como prostituta. Del blog se crearon tres libros y la serie de televisión "Secret Diary of a Call Girl", que aparecían en horarios estelares en Estados Unidos.

Sin embargo, esto llevó al debate sobre si la autora era real o ficticia y algunos acusaron a Belle de Jour de hacer lucir a la prostitución como un oficio atractivo y refinado. Magnanti escribió el domingo en su blog que se sentía aliviada de "poder defender cómo es mi experiencia en el servicio del sexo ante todos los escépticos e incrédulos''.

Magnanti dijo que sus colegas investigadores habían sido "increíblemente amables y comprensivos" al saber la verdad. La universidad por su parte dijo que el pasado de Magnanti no era algo relevante sobre su trabajo actual.

"Es una decisión valiente para Belle de Jour presentar su verdadera identidad y apoyamos que haya elegido hacerlo'', dijo en un comunicado la editorial Orion que publica los libros de Magnanti.

martes, 27 de octubre de 2009

No estais solas



Aunque parezca mentira!!!!!!!, en el mundo hay muchas personas dispuestas a ayudar, a consolar, a apoyar, a personas que necesitan una comprensión mayor. En esos momentos malos que inevitablemente se pasan, no perdáis la esperanza en vuestros semejantes, seguro que a pesar de los pesares tendréis amigos, tendréis amor. Yo sé que muchas de vosotras ahora que ya no ejercéis vuestra profesión,os gustaría ayudar a las chicas que están luchando día a día por una mejor vida para los suyos. Os animo a que lo hagáis, aunque sea desde el anonimato y cada una en la medida que pueda, solo con que podáis explicar experiencias vividas, consejos, etc. ya ayudáis, os brindo esta humilde página para que expreséis vuestros sentimientos.

domingo, 18 de octubre de 2009

Escritor argentino Osvaldo Bayer homenajea a prostitutas en Feria del Libro de Frankfurt


La intervención del también periodista trasandino se llevó los aplausos en la ceremonia en la cual China traspasó a Argentina la calidad de país huésped en la Feria del Libro.
FRANKFURT- El periodista y escritor argentino Osvaldo Bayer hizo hoy un homenaje a las prostitutas, "los seres más humillados de nuestra sociedad".

En la ceremonia, China traspasó a la Argentina la calidad de país huésped en la Feria del Libro de Frankfurt.

"Las fantasías de la realidad", dijo Bayer antes de leer ante un numeroso auditorio un fragmento del final de su novela más famosa, "La Patagonia Rebelde" (1974).

"No voy a leer literatura sino algo que realmente sucedió en la lejana Patagonia de 1921, donde los peones rurales hicieron huelga y fueron reprimidos por el Ejército, y hubo 1.500 fusilados. Esta lectura es un homenaje a los seres más humillados de la nuestra sociedad", explicó.

A continuación leyó el fragmento en que los soldados fusiladores quieren contratar los servicios de las prostitutas después de haber pasado largo tiempo entre hombres. Pero las "cinco putas del quilombo", en palabras del texto de Bayer, se niegan a recibir a los uniformados.

Los soldados intentan entonces tomarlas por la fuerza, pero las mujeres se resisten y les gritan "asesinos! con asesinos no nos acostamos!".

"Los únicos seres que tuvieron la valentía de calificar de 'asesinos' a los autores de la peor matanza de obreros de nuestra historia", citó Bayer el texto de 1974, y leyó los nombres completos y rasgos personales de las "cinco pupilas".

La intervención del veterano escritor se cerró con un largo aplauso del público, compuesto por chinos, alemanes y argentinos.


emol.com


lunes, 12 de octubre de 2009

Se encomiendan a Dios antes de entrar al hotel

Tijuana.- Ante la crisis económica que afecta a las sexoservidoras, éstas realizan una serie de cultos religiosos, algunos de los cuales implican ir a la Iglesia y otros rezar ante un altar o bien, persignarse antes de ingresar a un cuarto de hotel para que les vaya bien en sus labores.

Para "Briadnett", la crisis ha impactado en su bolsillo y en la de su familia en el Sur del país, a la cual tiene que mantener. Realiza este trabajo desde hace cinco años, desde que llegó a esta ciudad a probar fortuna y al no tener estudio alguno, la única oportunidad que le dejó mayor recurso fue de trabajadora sexual.

Postrada desde temprana hora en la avenida Coahuila, de la Zona Norte, se encomienda al Señor para que su día sea bueno, es decir, tenga suficientes clientes que atender y así ganar dinero. Dijo no ser muy creyente para ir a la Iglesia, pero sí para persignarse antes de agarrar un cliente o empezar su día.

Aceptó persignarse antes de ingresar a un cuarto de hotel porque es el culto o la tradición que su familia le enseñó desde pequeña. Dijo que en ocasiones muy esporádicas se acerca a la Iglesia porque sabe que está mal el trabajo que desempeña, pero que le da para medio vivir.

Asimismo, comentó conocer de sitios donde sus compañeras han colocado algunos altares a diversas imágenes que consideran santos, incluso hasta la Virgen de Guadalupe. Además prenden veladoras a imágenes de santería africana.

Otro dato importante es una creencia que tienen: al llegar el cliente, si están en un bar, o las invitan a tomar una copa, encienden un cigarro y esperan que se consuma solo totalmente, esto como una forma de agradecimiento a la "blanquita" por traerles clientes.



El Sol de Tijuana
12 de octubre de 2009


por Ana Luz Sánchez Aguirre

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Nada fuera de lo normal


De entrada dijo llamarse “Andrea”. Aparentaba poco más de 40 años y como reveló posteriormente, la mitad de su vida ha sido dedicada a la prostitución. Dijo que había nacido en Chone, pero jamás ejerció como trabajadora sexual en esa ciudad. Siendo una niña de 13 años y con un hijo a cuestas viajó a la Sierra, para en compañía de un “hombre que la explotaba” vender su cuerpo.

A los 17 años ya era madre de dos niños, apenas sabía leer y escribir, para colmo recibía golpes de clientes y de su marido.

Trabajó duro para separarse de esa primera pareja; luego viajó a  otras provincias, como Azuay,  Chimborazo e Imbabura. Vivió arrendando cuartos con su familia, hasta que otros amigos, novios, amantes e inclusive convivientes aparecieran y dejaran una nueva cicatriz. Hoy tras décadas de vivir así, “Andrea” debe lamentar que una de sus hijas, Bárbara también haya optado por la prostitución y que a los 18 años se le haya detectado cáncer de cuello uterino.

Se sentía destrozada con la noticia que le reveló una amiga y colega de profesión.  Por eso quería llamarla desesperadamente. Hija y madre no se hablan hace mucho, pero hoy en medio del encuentro de la Red de Trabajadoras Sexuales, la madre no aguantó más y decidió romper el hielo.  Se abrió paso entre las delegadas nacionales que, como ella, había sido invitadas por el Foro Nacional de los Derechos De Las Mujeres Trabajadoras Sexuales al hotel Hilton Colón de Quito. Eran las 11:30 y luego de las primeras intervenciones, quedaba claro que ni la Policía, ni los ministerios de Gobierno y Salud podían dar cuenta de grandes avances en el tema.

Para Andrea lo único importante era su hija.  Lamentaba no haberla llamado la semana pasada,  pero estuvo presa en los calabozos de la Policía Nacional de la calle 24 de Mayo, en el Centro Histórico de Quito. Su delito fue deambular: estar de pie y caminar de un lado al otro por la acera. Esta “actitud” según el Código Penal es susceptible de arresto de acuerdo al artículo 606 literal 12 del mencionado instrumento legal.

En prisión, regularmente,  prostitutas como Andrea o como Elizabeth Molina, presidenta nacional de la Red de Trabajadoras Sexuales del Ecuador son explotadas sexualmente y hasta extorsionadas, “cada vez que reclamamos por las detenciones y los procedimientos policiales agresivos nos piden que lo hagamos directamente en la Inspectoría de la Policía: existe mucho espíritu de Cuerpo”, comenta Elizabeth.

Andrea refuerza lo dicho, pues tuvo un enfrentamiento con la Policía que no le permitían tomar unas pastillas para la alergia. Se desató una nube de gas y patadas.

La agresión policial no es todo. “Es común también que los mismos clientes nos traten como objetos, piensan que tienen derecho a hacer lo que les da la gana”. Algunos se resisten a colocarse preservativos y ordenan que se satisfagan los deseos sexuales más extraños y riesgosos, “vienen borrachos, gente violenta: de verdad se corre mucho peligro”; sostiene Andrea.

De repente, la entrevistada  reveló su verdadero nombre: Verónica y no era oriunda de de Manabí, si no de Santo Domingo de los Colorados. Gana 300 dólares mensuales, paga deudas, servicios y una arriendo,  nada fuera de lo normal. Antes de retirarse, dijo  que tenía ganas de llorar y se alejó cabizbaja con una mano en la frente.